Las mil y una noches de Rushdie, para mentes modernas

La biblioteca de Arcadia

Por Norma L. Vázquez Alanís

Una novedosa y muy particular versión del clásico de la literatura universal ‘Las mil y una noches’, la presenta Salman Rushdie en su libro “gerDos años, ocho meses y veintiocho noches”, en el cual con una mirada irónica entrelaza historias de fantasía delirante donde el tiempo, el espacio y los habitantes del universo pueden convivir sin orden ni restricciones, lo que permite al lector desarrollar un ejercicio mental para entender la naturaleza humana.

El libro de Rushdie, publicado en noviembre de 2015 por el sello Seix Barral de Editorial Planeta, puede considerarse una novela con cierto tono épico, humorístico, filosófico y crítico; su tema central es la humanidad y el mundo donde habita, con sus turbulencias de la historia, los dilemas éticos, su condición efímera y su pensamiento perdurable; es una narración moderna sobre los grandes conflictos de la humanidad y un testimonio atemporal del poder de las historias.

No es fortuito que el título sea “Dos años, ocho meses y veintiocho noches”, que corresponde exactamente a “Mil y una noches” -si bien estas se contabilizan de forma diferente-, un periodo que, en distintas épocas, marca el lapso en el que tienen lugar hechos misteriosos, pero también el tiempo en el que una antigua y olvidada maldición hace que terminen los periodos de felicidad.

La que cuenta Salman Rushdie es una historia mítica protagonizada por personajes legendarios, seres sobrenaturales e individuos terrenales, en la misma interacción entre dioses y hombres de la tradición clásica occidental, en la que se relata el enfrentamiento eterno entre el bien -la razón- y el mal -la religión- utilizando la voz de dos filósofos del islam, Al-Ghazali (Al Gazel) e Ibn Rushd (en España, Averroes), para transmitir su mensaje acerca de la lucha entre fe y raciocinio.  

El autor sitúa este conflicto en la rivalidad entre Averroes -adalid del racionalismo- y Al-Gazel -su contraparte mística- en pleno siglo XII, querella entre inteligencia y dogma que atraviesa los siglos para llegar a las generaciones descendientes del filósofo Ibn Rushd con Dunia, una yinn o ‘genio’ (como aquellos que salían de las lámparas o las botellas de cristal) de la mitología árabe, llamados a levantarse en una gran guerra de los cielos por la supremacía de uno de los dos principios.

Esa batalla contra los oscuros genios que habitan en Peristán -el país de las hadas de donde proviene Dunia-, quienes intentarán destruir el mundo terrenal en venganza porque la inteligencia de un humano logró cautivar a esa gran princesa de origen sobrenatural, durará dos años, ocho meses y veintiocho noches, es decir, mil y una noches.

El autor evoca la novela de ciencia ficción escrita por Herbert George Wells y publicada por primera vez en 1898, “La guerra de los mundos” (que describe una invasión de seres de Marte a la Tierra y cuya adaptación radiofónica por parte del actor estadounidense Orson Welles en 1938 provocó pánico en los radioescuchas, quienes creyeron que se trataba de una invasión extraterrestre verdadera), al narrar una barroca parafernalia de dioses y yinns que luchan con rayos, fenómenos atmosféricos anómalos, situaciones apocalípticas, gente que levita, vuelos sobre urnas a través de portales mágicos, todo envuelto en referencias culturales occidentales, islámicas e hindúes.

La sensación de caos aumenta con la variedad de recursos narrativos utilizados por Rusdie, discursos indirectos intercalados en el texto, mezcla del registro culto con el más coloquial, unos relatos dentro de otros, así como constantes menciones a los agujeros de gusano, que en astrofísica se definen como ‘un túnel que conecta dos puntos del espacio-tiempo, o dos Universos paralelos’; son atajos en el tejido del espacio-tiempo capaces de unir dos puntos muy distantes y llegar más rápidamente que si se atravesara el Universo a la velocidad de la luz.

Aunque nunca se ha visto uno, ni está demostrado que existan, son matemáticamente posibles. Según la Teoría de la Relatividad General de Albert Einstein, los agujeros de gusano pueden existir; tienen una entrada y una salida en puntos distintos del espacio o del tiempo y el túnel que los conecta está en el hiperespacio, es decir, una dimensión producida por una distorsión del tiempo y la gravedad. Por esos agujeros de gusano -dice Rushdie- entraron a la Tierra los yinns.

En ‘Dos años, ocho meses y veintiocho noches’ (396 páginas) Rushdie plantea una colosal escaramuza para liberar los grandes y peores fantasmas de la era que nunca acaba, la del fanatismo, por ello sus personajes discuten sobre conceptos complejos como la Razón, la Conciencia y, por supuesto, Dios.

El autor cita la teoría del filósofo holandés Barush Spinoza acerca de que Dios también tenía cuerpo, y que el cuerpo y la mente de Dios eran una sola cosa igual que en los humanos; “Dios es una creación de los seres humanos; el hombre y la mujer inventaron a un dios que al instante escapó a su comprensión y se volvió más poderoso que sus creadores, y también más malévolo”.

Más adelante escribe: “el miedo es un arte de Dios en el sentido que es la respuesta apropiada de esa débil criatura que es el hombre al poder infinito y la capacidad punitiva del Todopoderoso… el miedo es lo único que lleva a los pecadores hacia Dios”.

Rushdie juega con la historia y con el lector, lo convierte en cómplice de la fábula y a la vez utiliza el recurso de esas ‘personas del futuro’ para darle sentido o intentar buscar explicaciones a ciertos comportamientos o actos de los protagonistas; este punto de vista de la búsqueda de la comprensión es una estrategia interesante.

El peculiar tratamiento del tiempo, además de su estructura fragmentaria, junto a la fusión de cuentos populares y vuelos absurdos de la fantasía, convierten a esta obra en un precioso recordatorio del poder transformador de la narración.

La novela de Rushdie confirma que para ser un buen rebelde hay que ser también valiente, un maestro y un sabio; el ingenio del autor no tiene fecha de caducidad, baste esta cita del epilogo: “A veces desearíamos que regresaran los sueños. A veces, como no nos hemos librado por completo de la perversidad, echamos de menos las pesadillas”.

Post Scriptum

Salman Rushdie (Bombay, India, 1947), escritor y ensayista británico de origen indio y nacionalizado estadounidense, es uno de los autores más vendidos en lengua inglesa; su estilo se ha comparado con el realismo mágico latinoamericano, su novela “Hijos de la medianoche” se convirtió en una de las obras de ficción en inglés más importantes y conocidas del siglo XX y con ella obtuvo el Premio Booker. “Los versos satánicos” fue su novela más polémica por ser considerada ofensiva para el islam y motivó que el ayatolá iraní Ruhollah Jomeiní emitiera una orden pública de ejecución.

Rushdie dejó India en 1961 para trasladarse al Reino Unido, donde estudió en la facultad de historia de Cambridge, con especialidad en religión e historia musulmanas; ahí adquirió conocimientos teóricos y académicos sobre los cuales articular su ideología política.

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