Para mentes modernas

EN LAS NUBES

Por Carlos Ravelo Galindo

Salman Rushdie (Bombay, India, 1947), escritor y ensayista británico de origen indio y nacionalizado estadounidense, es uno de los autores más vendidos en lengua inglesa.

“Los versos satánicos” fue su novela más polémica por ser considerada ofensiva para el islam y motivó que el ayatolá iraní Ruhollah Jomeiní emitiera una orden pública de ejecución.

Rushdie dejó India en 1961 para trasladarse al Reino Unido, donde estudió en la facultad de historia de Cambridge, con especialidad en religión e historia musulmanas.

Ahí adquirió conocimientos teóricos y académicos sobre los cuales articular su ideología política.

Ayer, 28 de octubre, desde la Feria Internacional del Libro en Oaxaca, a la que asiste, el escritor indio Salman Rushdie afirma que “La migración enriquece a la literatura. El movimiento nos nutre”.

Ello nos invita a platicar sobre la lectura de uno de sus libros al que nos introduce la escritora Norma Vázquez Alanís

Es una narración moderna sobre los grandes conflictos de la humanidad y un testimonio atemporal del poder de las historias.

Una novedosa y muy particular versión del clásico de la literatura universal ‘Las mil y una noches’, la presenta Salman Rushdie en su libro “Dos años, ocho meses y veintiocho noches”.

Con una mirada irónica entrelaza historias de fantasía delirante donde el tiempo, el espacio y los habitantes del universo pueden convivir sin orden ni restricciones, lo que permite al lector desarrollar un ejercicio mental para entender la naturaleza humana.

El libro publicado en noviembre de 2015 por el sello Seix Barral de Editorial Planeta, puede considerarse una novela con cierto tono épico, humorístico, filosófico y crítico.

Su tema central es la humanidad y el mundo donde habita, con sus turbulencias de la historia, los dilemas éticos, su condición efímera y su pensamiento perdurable.

No es fortuito que el título sea “Dos años, ocho meses y veintiocho noches”, que corresponde exactamente a “Mil y una noches” -si bien estas se contabilizan de forma diferente-, un periodo que, en distintas épocas, marca el lapso en el que tienen lugar hechos misteriosos, pero también el tiempo en el que una antigua y olvidada maldición hace que terminen los periodos de felicidad.

El enfrentamiento eterno entre el bien -la razón- y el mal -la religión- . Es batalla de dos filósofos del islam, Al-Ghazali (Al Gazel) e Ibn Rushd (en España, Averroes),  la lucha entre fe y raciocinio.

El autor sitúa este conflicto en la rivalidad entre Averroes -adalid del racionalismo- y Al-Gazel -su contraparte mística- en pleno siglo XII, querella entre inteligencia y dogma que atraviesa los siglos para llegar a las generaciones descendientes del filósofo Ibn Rushd con Dunia, una yinn o ‘genio’ (como aquellos que salían de las lámparas o las botellas de cristal) .

El autor evoca la novela de ciencia ficción escrita por Herbert George Wells y publicada por primera vez en 1898, “La guerra de los mundos” (que describe una invasión de seres de Marte a la Tierra y cuya adaptación radiofónica por parte del actor estadounidense Orson Welles en 1938 provocó pánico en los radioescuchas, quienes creyeron que se trataba de una invasión extraterrestre verdadera),

En ‘Dos años, ocho meses y veintiocho noches’ (396 páginas) Rushdie plantea una colosal escaramuza para liberar los grandes y peores fantasmas de la era que nunca acaba, la del fanatismo, por ello sus personajes discuten sobre conceptos complejos como la Razón, la Conciencia y, por supuesto, Dios.

El autor cita la teoría del filósofo holandés Barush Spinoza acerca de que Dios también tenía cuerpo, y que el cuerpo y la mente de Dios eran una sola cosa igual que en los humanos; “Dios es una creación de los seres humanos; el hombre y la mujer inventaron a un dios que al instante escapó a su comprensión y se volvió más poderoso que sus creadores, y también más malévolo”.

Más adelante escribe: “el miedo es un arte de Dios en el sentido que es la respuesta apropiada de esa débil criatura que es el hombre al poder infinito y la capacidad punitiva del Todopoderoso… el miedo es lo único que lleva a los pecadores hacia Dios”.

La novela de Rushdie confirma que para ser un buen rebelde hay que ser también valiente, un maestro y un sabio; el ingenio del autor no tiene fecha de caducidad, baste esta cita del epilogo: “A veces desearíamos que regresaran los sueños.

A veces, como no nos hemos librado por completo de la perversidad, echamos de menos las pesadillas”.

craveloygalindo@gmail.com

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