Decir la verdad no es arrogancia

EN LAS NUBES

Por Carlos Ravelo Galindo

El presidente de México enumeró esta mañanera  los cinco momentos más difíciles en lo que va de su gobierno:

El “que más nos afectó”, la explosión en Tlahuelilpan,  Hidalgo, donde murieron 137 personas.

Dijo que el segundo caso fue la “amenaza unilateral de imponer aranceles a las mercancías mexicanas”.

Consideró que en tercer lugar  en, Culiacán, Sinaloa, una “guerra de cuatro horas”, en la que se tomaron “decisiones en circunstancias difíciles”.

En cuarto lugar “la lamentable tragedia de la familia Lebarón“. Tres mujeres y seis niños perdieron la vida. “Todo eso fue muy fuerte”.

El quinto otorgar el asilo en México al expresidente de Bolivia, Evo Morales, decisión apegada a nuestros principios.

Y aceptó que hay asignaturas pendientes como la inseguridad y la violencia“, que “se dejaron crecer mucho”.

“Sostengo mi optimismo en lo que percibo. En lo que recojo de la gente.  Hay muchas esperanzas en el pueblo”,  para  tener “un año más  y  dejar sentadas las bases de la transformación del país“.

Con sencillez y humildad lo reconoce el señor de Palacio Nacional.

En muchas ocasiones despreciamos a los demás por creernos superiores, más bellos, más inteligente o simplemente porque no nos sirven para alcanzar nuestros propósitos.

Sin darnos cuenta que a veces esa personas nos hacen un bien, del cual tal vez ni si quiera estemos conscientes.

Eso es  arrogancia, altanería, petulancia, altivez.

Al respecto un cuento sobre una  rosa y  un  sapo

Había una vez una rosa roja muy hermosa. Se sentía muy bien al saber que era, del jardín, la rosa más preciosa.

Sin embargo, se daba cuenta de que las personas la veían de lejos.

Se fijó entonces que al lado de ella siempre había un sapo grande oscuro y feo, y por eso  nadie se acercaba.

Por lo que, muy enojada, le ordenó al sapo que se fuera de inmediato y que no quería verlo más cerca de ella.

El sapo muy obediente le dijo: está bien, si así lo quieres me voy.

Un tiempo después el sapo pasó por donde estaba la rosa y se sorprendió bastante al ver a la rosa totalmente marchita. Casi sin hojas y ni pétalos.

Entonces le preguntó ¿Qué te pasó? ¡Vaya que te ves mal!

La rosa le contestó:

Sucede que desde que te fuiste las hormigas se comen mis hojas y mis pétalos todos los días.

El sapo solo le dijo:

Yo era tu protección. Nadie te molestaba.

Cuando  estaba aquí contigo, era yo quien me comía a las hormigas y por eso no llegaban hasta ti.

Tú, eres la rosa o el sapo. Es pregunta inocua. De ninguna manera inicua.

Una historia más. Ambas de Jessica Quiñonez. Gracias.

Viva la arrogancia con el diablo

De ninguna manera podemos menospreciar  esta “historia” que nos platica una  dama, con delicadeza.

Tres hombres llegan al  infierno,  juntos.  Un alemán, un gringo y un mexicano.

El diablo los esperaba.  Les dijo:

Voy a dar una oportunidad de irse al cielo al que pase estas tres pruebas:

  1. Matar a un león a cachetadas,
  2. hacer el amor con una mujer seis veces y
  3. tomar 2 litros de tequila.

Primero entra el alemán con sus aires de grandeza y le pide:

A ver tráiganme a la mujer. Y empiezan: 1, 2, 3, y sale en grito: ¡¡¡Ya no puedo más!!! ¡¡¡

Te quedas en el averno, le dice el diablo.

Después entra el gringo: a ver  tráiganme al león.

Lo encierran en la jaula, y se oye: grrr, grrr, grrr, grrr, grrr, grrr.

Al poco rato sale: ¡¡¡Ya no puedo más!!! ¡¡¡

Te quedas en el infierno.  Le dice el diablo.

Y al final,  entra el último, para no repetir su origen:

Estos tontos, empezaron por lo más difícil, a ver, ¿dónde está el tequila?

Lo llevan a la bodega y se toma  dos  litros de tequila, sale  bien borracho y le pide a don diablo:

A ver, tráiganme al león.

Lo encierran con el felino  y se oye: grrr, grrr, grrr, grrr, grrr.

Al rato se escucha:

¡¡¡Miiiiaaaaauuuuu!!! ¡¡¡Miiiiaaaaauuuuu!!! ¡¡¡Miiiiaaaaauuuuu!!!

Poco después sale el paisano, aun borracho y pregunta:

¿Dónde está la mujer a la que hay que matar a cachetadas?

craveloygalindo@gmail.com

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