HORAS PICO

HISTORIAS EN EL METRO

Por Ricardo Burgos Orozco

Dicen que en el Metro las horas pico son de las cinco de la mañana hasta el cierre de las estaciones, a las 12 de la noche, es decir, todo el día. Hay mucho de razón en lo que afirman porque hay estaciones que se ponen imposibles a cualquier hora.

Todavía me acuerdo cuando la Línea 3, la que más utilizó, era muy tranquila de Zapata a Balderas, pero con el paso del tiempo y la apertura de la Línea 12, todo cambió y ahora no hay ninguna estación que no esté saturada. Coyoacán, en donde casi no había gente, tienes que armarte de paciencia para abordar un vagón. Zapata está llena de usuarios todo el tiempo. No hay una hora tranquila.

Estaciones como Hidalgo, Pino Suárez, Taxqueña Mixcoac, Tacubaya, Insurgentes, Chapultepec, me recuerdan una película norteamericana de 1973 con Charlton Heston y Edward G. Robinson, que me dejó impresionado: Cuando el destino nos alcance Soylent Green en inglés. Es 2022, hay una sobrepoblación inmensa en el mundo, especialmente en Nueva York; la gente vive hacinada en edificios y en sus propios automóviles, el transporte es insuficiente, no hay alimentos. Véanla. Muy buena.

Aquí en México no hemos llegado a tanto, pero nos acercamos en lugares como en la estación Hidalgo. El tumulto hace que se dificulte caminar por los andenes. Los empleados, unos con chalecos amarillos y rojos,  otros con altavoces, tratan de ordenar los accesos. Es imposible. Los rebasa el gentío. En Pino Suárez está peor. Una tarde quise transbordar de ahí hacia Salto del Agua, las filas rebasaban por mucho el espacio del andén. Mejor me salí y caminé. Una mañana, iba a Chapultepec de Balderas. Ahí sí no me quedaba otra que esperar. Pasaron cuatro trenes antes de que pudiera abordar uno. Iba apretado y con mucha dificultad para respirar. Casi me estaban sofocando durante las cuatro estaciones que recorrí. Es cierto que hay mayor orden con las señalizaciones para los usuarios en el piso de algunos andenes, pero eso vale tres cacahuates en hora pico.

He observado un fenómeno curioso en la Línea 7 de Barranca del Muerto a El Rosario. Quienes han viajado en esa ruta saben que el Metro es profundo. Es un largo recorrido de la superficie hacia abajo y viceversa. Bueno, en horario problemático con mucha gente, a la salida de los vagones hacia la calle, los usuarios se forman ordenadamente para su turno en las escaleras eléctricas, no se avientan, no se arremolinan, nadie se mete en la fila y tampoco lo dejan entrar. No hay empleados supervisando. Hasta el año pasado no lo hacían. Me consta ¿Quién les enseñó o quién los disciplinó para ello? Les pregunté a varias personas. Nadie me supo decir.

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